Conversión
    Cuando la tarde del Viernes Santo se oculta en su crepúsculo luctuoso y los  
cielos de Triana lloran el espectáculo del León de Judá agonizante, queda aún  
pendiente de ofrecerse a la ciudad el más hermoso pregón de cuantos pudiera  
ofrecer nuestra Semana Santa. El pregón del diálogo, de la confidencia, de la  
confianza, de la amistad, de la entrega, de la fe... El que protagoniza un personaje  
que dicen secundario de la Pasión, pero que personaliza a todos y cada uno de  
nosotros, a la Iglesia militante, a la humanidad entera... Cuando aquellos  
catalanes ya sevillanizados fundaron la hermandad de Montserrat, allá por 1601,  
quisieron convertir a San Dimas en el pregonero mayor y portavoz de esa  
humanidad doliente y desamparada, que arrastrada por el pecado y la desolación  
del mal, se ve sin embargo llamada a convertirse en el último momento de su  
existencia, en el trance supremo de pasar a la otra vida. Nada tiene de extraño  
que la hermandad adoptara este misterio para procesionar el Viernes Santo: en la  
montaña catalana, en una pequeña ermita aún hoy existente y estratégicamente  
colocada sobre la abadía benedictina de Santa María, se hacía oración, ayuno y  
penitencia en torno a la figura de San Dimas, el Buen Ladrón.

Pero ese pregón de arrojo y valentía en que el malhechor arrepentido sabe valorar  
la situación, no sólo con ojos de justicia humana sino inhalando la Misericordia  
divina, alcanza la plenitud de su valor sólo en la mirada y los labios de ese  
prodigioso Crucificado de Juan de Mesa que desde el barco inmenso de su paso,  
nos ofrece su Perdón con un abrazo gigante, y nos sigue llamando a la  
Conversión.

Y por García de Vinuesa -ilustre alcalde que fue hermano de su cofradía-,  
Castelar, Zaragoza o el Molviedro, volverán a resonar en los corazones esas bellas  
estrofas a las que puso música Hilarión Eslava: «Tú Señor, que al morir  
enclavado, bajo el leño de la Redención, perdonaste al Ladrón sus pecados, de los  
nuestros, Señor, Compasión».
                                                                                    Carlos López Bravo
Publicado en   El Correo de Andalucía
Pontificia, Real, Ilustre, Antigua y Primitiva Hermandad de Nuestra Señora
del Rosario y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Conversión
del Buen Ladrón y Nuestra Señora de Montserrat
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HERMANDAD DE
MONTSERRAT